martes, 19 de junio de 2018

Amor, locura y muerte o los mordiscos de un vampiro mellado.


Egipto 0 – Uruguay 1




Segundo partido del mundial, a la hora de comer y la noticia era que Luis Suàrez no consiguió hincarle el diente a una pedregosa selección egipcia que espera la subida de su Nilo particular en la figura de Salah, el nuevo Saladino.

El caso que estaba yo con mi arrocito observando como los delanteros uruguayos, no sólo el bueno de Drácula, sino otros tan solventes como Cavani, se estrellaban una y otra vez contra la defensa egipcia, cuando, al ir a pedir café, ya con el encuentro con olor a primera sorpresa del Mundial, un balón colgado de una falta lateral, encontró a Gimenez, que demarró en el aire para derramar los sueños de Egipcio por el suelo. Uno a cero, clinc clinc caja, muy uruguayo. Que si todo sale como está previsto, se jugará contra Rusia el primer puesto del grupo del susto.

Los nuestros. Pues hubo de todo, desde Salah que no jugó (Alabado sea Alah), al Vecino que hizo tres puntos, Lodeiro que finalmente no fue al Mundial, los “Maxi” se quedaron en el banquillo, a Martín Cáceres que se llevó el gordo, los 5 puntos que da el extra de imbatibilidad de su selección.

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