viernes, 15 de junio de 2018

El Cascanueces o así así así ganan los de Putín.

Rusia 5. - Arabia Saudí 0


Partido de entrenamiento para los rusos que en el día de ayer jugaron contra los alevines de Arabia Saudí para preparar su primer partido del Mundial contra... espera, ¿No empezaban ayer? Huy, igual me equivoqué y estuve viendo el partido de los niños en Brunete pero que raro, estaba Putin y un príncipe de esos que todos imaginamos forrado...

A los rusos les sobró ochenta minutos para doblegar a los árabes, y les bastó con apretar en el centro del campo. No necesitaban apenas presionar la salida de los árabes, solo con cubrir un poco a los centrocampistas y esperar que los centrales les regalasen el balón. Así tuvieron las primeras oportunidades previas al gol de Gazinskiy. A partir de ahí, la poca resistencia de Arabia Saudí se desmoronaba. En cada contraataque de los rusos se plantaban en superioridad contra los dos centrales. En uno de ellos se lesionó Dzagoev y resultó ser fatal para Arabia, puesto que su sustituto, Cheryshev se convirtió en el héroe de la noche.


Suyo fue el segundo gol, en uno de las perdidas de balón árabes, casi tan legendarias como los proverbios como aquel de, "si el balón que vas a sacar no es más bello que el silencio, no lo vayas a centrar", vino el segundo gol ruso. El canterano madridista e hijo del mítico jugador del Sporting (Bueno ahora es más mítico el hijo) hizo un recorte en el área que dejó el culo de los defensas buscando petróleo por el pasto moscovita, para con el exterior del pie fusilar al portero que sólo le faltó apartarse de la trayectoria del balón para que no le diese.

Y así se fueron al descanso. Los rusos parecían cansados a veces. Los centrocampistas sauditas no habían ni sudado, y los delanteros, nuestro querido Al Shalawi, se desesperaba. Aunque dio un pequeño susto, pero nada nimio. Los jugadores árabes apenas pisaron el campo de Rusia.

La segunda parte se le hizo muy larga a Arabia Saudí, hasta Putin sudaba y no sabía que decirle al jeque... igual le arruinó algún negocio.

El técnico ruso movió el banquillo, y según salió, Dziuba o Dumbo, marcó de cabeza el tercero. Faltaban otros dos golazos. El cuarto de Rusia lo marcó Cheryshev, jugador del partido y primera estrella en brillar en este Mundial. Bueno estrella, estrella.

Golovin, la gran promesa del fútbol ruso, terminó la faena de falta directa. Saludando con la manita a Putin que ya no sabía donde meterse ya en el descuento.

Pues eso, que ha empezado el contramundial por todo lo alto, y por lo bajo, las chicas han obtenido la primera calificación para un jugador del contramundial. Un puntito negativo para el Laureana.

Y hasta aquí, la primera contra crónica.




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