jueves, 5 de julio de 2018

Oda al fútbol de terror.

Argentina 3 - Francia 4.



Hasta lo que he visto este ha sido el mejor partido del mundial. Quizás no por que las dos selecciones desplegaran un fútbol virtuoso y lleno de control, sino todo lo contrario. Fue un partido donde las dos selecciones fueron a hacerse sangre.

Esta Francia, que sigue dando la sensación de que hace las cosas sin despeinarse y que la va a armar en cuanto se desate.

Y Argentina, a falta de haber mostrado el talento que se le presupone a algunas de sus estrellas, por haber enseñado los colmillos y con ese pundonor que sacan los argentinos cuando los resultados no parecen acompañarlos.

Francia comenzó golpeando. Una galopada de un imperial Mbappé que no pudo ser detenido por ninguno de los defensas argentinos terminó con su derribo en el área. El penalti se lo cobró Griezmann y las cosas volvían a ponerse turbias para Argentina, que se había acostumbrado a vivir peligrosamente.  Creo que si fue penalti aunque es cierto que Otamendi le hace previamente una falta fuera.



Con el uno a cero, Argentina se lanzó a por el empate. En el minuto 41, el fideo Ángel Di María agarró un balón y desde fuera del área la ajustó para marcar el empate. Un golazo.

En la segunda parte, Argentina golpeó de nuevo y se ponía por delante. A la salida de un córner el rechace lo cogió Messi que metió el balón dentro del área para que Mercado, el primo argentino de Rosendo, metiese la pata, esta vez bien. No era un fútbol magistral el de Argentina, pero gracias al coraje que estaban mostrando ante una hasta ese momento apática Francia, se habían puesto por delante.

Pero la ventaja sólo duró nueve minutos. Hasta que el lateral francés, Pavard, enganchó una bolea con el exterior y marcó un auténtico golazo. Quedaba casi todo el segundo tiempo, y las cosas volvían a estar igualadas.

Francia, sin hacer un gran fútbol, le bastaba solo con seguir exhibiendo el músculo de sus tres infatigables medio centros, Pogba, Matuidí y sobre todo Kanté.

Pero el destino de Francia estaba en manos de Mbappé que por fin brilló como la auténtica figura mundial que es, un jugador que está llamado a ser candidato a ser la gran estrella mundial en un futuro ya no tan lejano. Recogió un balón en el área, regateó y batió por bajo al portero argentino.

Con Argentina volcada, era evidente que Francia iba a cazarla a la contra y de nuevo Mbappé no desperdició la ocasión para marcar el cuarto a la contra.

Y la historia no se terminó allí. Messi metió un buen pase al Kun para que acortara distancias ya en el descuento. Pero no tuvo tiempo para más. Y la verdad que el espectador neutral, fue un partido emocionante y vistoso.

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