Bélgica 0 - Francia 1
Un centro del campo poblado por indestructibles galos
resiste ahora y siempre al invasor. Un hueso difícil de roer, esa tripleta que
monta Francia en cada partido, Kanté, Pogba y Matuidi. Contra ese muro casi
infranqueable, Bélgica apostó por la experiencia de hombres como Fellaini y sus
propios y grandes centrocampistas, como Witsel, lo que convirtió al centro del
campo en una auténtica guerra de trincheras.
Pero la victoria no se iba a
fraguar allí, sino en las áreas de los dos equipos. Bélgica comenzó peleona. Atacando a Francia, que por un
momento parecía que iban a doblegar al equipo vecino (De ellos y nuestro)
Hazzard y De Bruyne completaron una primera parte infernal para los franceses,
sólo Lloris y Varane en una ocasión se interpusieron ante el primer gol de
Bélgica
.
Pero a la contra, aprovechando la velocidad de Mbappe,
Francia comenzó a dar sustos importantes a Bélgica. Le faltó el canto de un
duro a Giraud, por ejemplo, y a Pavard que se quedó sólo con Courtois que debe
parecer que mide dos metros. Un momento. Si casi los mide.
En la segunda parte tras el saque de un córner Francia se
adelantaba con el cabezazo de Umtiti que hizo un gran partido en defensa y
además marcó el gol de la victoria. Bélgica decidió apostar por el fútbol
ofensivo, sacando a Martens, pero la zaga francesa resistió todos los embates
belgas. Tolissó en el último momento estuvo a puntito de batir a Courtois, pero
éste consiguió despejar el balón.
Francia, irreductible hasta ahora consiguió vencer a una de
las selecciones que mejor han jugado en el torneo. Le espera la gran final.


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